de un modo tan suave que no es percibido.
Esperamos atentos el momento preciso
de doblar las campanas y cerrar una era.
Llamamos al tiempo nuevo
a que por nosotros venga,
a que nos llene de esa fragancia
que dulcemente sabrá a olvido;
al perdón que nunca dimos,
al pasado en que aun vivimos.
Queremos despedirnos de todo y de todos
para irnos lejos y volver
cuando ya no seamos los mismos.
A pesar de todo
en tus ojos habitarás por siglos.
Seremos renuevos de lo que ayer no fuimos:
árboles con flor que no marchita,
que aun cuando ha caído
se conserva
entre las tiernas páginas del inmaculado libro.
Cuando te encuentre de vuelta
tu vida será mi libro,
y mi color iluminará tus tormentas.
Entre tus páginas veré el fin a mi vació
para conservar en ti
hasta el más sencillo de los detalles
que te asaltarán de golpe
cuando veas que aun persisto.
Seré árbol
y tu serás mi tierra firme
que hallaré tras el olvido.
Alfonso Ter
[*] Hay tiempo para todo y a la vez no hay tiempo para nada. Me gustaría poder escribir con la misma regularidad del principio, pero por ahora no es posible. A veces falta tiempo, aunque a mi suelen hacerme falta las palabras.
