viernes, 20 de junio de 2008

Cartas a nadie: Un momento. [*]

Sólo por un momento
al resguardo de aquellas sombras
soñé que tú eras mi esposa
y tu sobrina era nuestra hija.

Aparté unos pocos segundos
para ver esa vida hermosa
en que tú a mi lado crecías
y yo me volvía en tí una mejor persona.

Tras mirar la sonrisa de mi hija
probé de tu amor el dulce aroma.

Es tan triste contemplar mi simple vida
aferrarse aun a tu hermosa sombra.

Alfonso Ter

[*] Volumpte, fue lo que escribió esa niña en su pequeño libro de estrellas.

martes, 17 de junio de 2008

Pueril.

Hay veces en que deseo no saber nada,
ni de lo alto, ni de lo bajo, ni lo que resta.
Deseo poder cubrir mis ojos con una manta
hecha de un cosmos que me de abrigo
y no haga condenas.
Ser niño de nuevo, eso quisiera,
pero no hay fuerza que doblegue a la naturaleza,
para darme la dulce victoria en esa faena
que logre al fin relegar al silencio a mi conciencia.

Alfonso Ter

lunes, 9 de junio de 2008

Ojos de Medusa. *

Dime mi amor
cómo hago pa' olvidarte de una vez
pues ya me he dado cuenta que te sale bien
cruzar un día la puerta y no volver.
Y después
te veo andar del brazo de alguien más
con tu porte de ingrata falcedad,
y esa sonrisa que no hace mas que ocultar
al pobre tonto tu cuel intención
de correr
cuando por fin te hayas hartado de él.
Y ve, a mí me desfalcaste hasta el dolor
pero se te olvidó llevarte éste amor
que guardo con ternura. Por favor
apiádate, ven llévatelo todo de una vez
y déjame en los huesos
róbame el querer
para poder odiarte con ardor
y después, poder matarte y olvidarte al fin,
librado de tu beso hechizo ruin
cuyo sabor a fresas robó mi razón
y me hizo amante penitente.

Ya por favor
no vuelvas a sonreirle así,
que al verlos me imagino que es a mí
a quien ves
con esos ojos de medusa.

¡Ya mujer!
¡que aun no me he saciado de tu amor!
(de tu hiel)
Y aunque quiero hacerte pedazos sé
que tus cachitos podría remendar
y tejer, con tus cabellos un zarape,
pa' acabar, con éste frío y ésta soledad.
Si tengo suerte pue' que huela a tí
y en sueños vea el día en que regreses...

Aunque ésta vez
será para que te quedes aquí
y me ames para siempre sólo a mí...
y al fin
hacerte a tí la mujer más feliz...
y si no...
¡Para que de una vez me mates!

¡Ya mujer!
apiádate de mi alma por favor,
que me comen los celos al saber
que frente a mí a otro dices amar,
y otra vez, de otro tonto te apoderaste.
Y pa' acabar, te amo aunque sé que no te debo amar.
Si lo pidieras te daría el perdón
con tal de que un día a mí regreses...
y al fin me robes tiernamente.

Alfonso Ter

[*] Esta canción nació de la idea de crear una historia de esas de cantina, simples, directas y muy ardidas. Todo acompañado con un razgueo tonto y la armonía de un vil círculo de Do.