el silencio no parece ser una cosa tan... imponente.
Analizándolo un poco,
cuando estamos con nosotros mismos,
estamos en silencio;
Realmente no escuchamos,
ni hablamos,
ni contestamos nada que nos pregunten.
Realmente no nos preocupamos por ser congruentes con lo que hemos sido,
o por mantener algo más...
algo que no es nuestro.
Generalmente, cuando rompemos el silencio
es porque mucho antes
hemos roto con nosotros mismos.
Y es precisamente en esos momentos,
en que lo que brota
de nuestra boca
no son palabras...
sino nuestros restos.
Alfonso Ter
[*] Escuché la voz de una mujer amada a lo lejos.
