martes, 1 de enero de 2008

Poema de noviembre.

I

Navegué toda la vida en un mar de ojos esquivos
de mentes silentes y voces de muerte.
Anduve entre polvo y arena que eran yo mismo,
perdido y vacío con un hambre perenne.
Con mi corazón ahogado por las lágrimas que caían,
pesadas, junto con mis viejos dichos
que en momentos congelados flotaban marchitos
hablando de una vida solitaria
desgarrada por la huída.

Busqué con mis manos asirme de algo;
callar con caricias mi canto doliente,
y beber de otras bocas el fluir de mi fuente
buscando entre muertos al dueño de mi nombre.
Tras mil brillos fugaces de embriaguez insolente
y entre bailes menguantes de entrega inconsumable.
Me vi vacío, me vi inconstante, de frente a mí mismo
dentro de esos ojos que decidieron mirarme.
Y animaron a una boca a pedir un poema
que no estuviera hecho de figuras etereas.
Movieron unas manos, no para buscar otro cuerpo
sino un corazón hablante que confesara en silencio:
"Yo también lo siento".
Formar así una complicidad explícita
en pos de una búsqueda que no pueda borrar ni el cansancio ni el tiempo.
Te hallé a tí, y ansiosa inquiriste de vuelta diciendo:
¿Qué hay de aquella persona que antes habitó tu cuerpo?
¿Qué fue de aquel viejo amor que fulgente alumbró tu sendero?
¿Qué hay del pasado y de todas sus flores
dignas hoy de alegrías inconsumibles entonces?

Confesé confrontado que hablé apasionado
de la gloria inherente a una guerra invisible.
Que proferí voces de vida de tierras lejanas
las cuales aun no ha conocido mi mente.
Que me vestí de arquetipo de piadoso imbatible,
de valiente en campaña que lucha por la perfecta causa.
Confesé con vergüenza que inspiré a millares
con vivas palabras que en mi ya eran historia.
Pues mi pasión fue quebrada,
mi inocencia abusada
y mi amor descarnado con inocua violencia.
Confieso que mi batalla no la perdí por la fuerza,
sino por el miedo insondable que tras la victoria me asecha.
Confieso que dentro de este mar fulminante
temo encontrarme con la perfecta presencia;
Compromiso absoluto de amistad incorrupta
que es crisol para el alma que ante tí se desnuda.


II

- ¿Qué fue del poema que una vez me contaste?
Tu certera pregunta incendió mi lumbrera;
- El poema aun arde.
Destruí el rostro de niño tratando de sofocarle.
Con mis palmas desnudas quise destronar la llama,
y tras ser malherido intenté no mirarla.
Mientras mi sombra interna engullía al paraíso
dado como dominio a este pobre mendigo.
- El poema aun arde.


III

A pesar del dolor y del paso del tiempo
no ha dejado de iluminarme.
Esa luz muda que me cantó versos de consuelo,
llenos del amor, que trajo una paz increíble
siguen estando tras todo el peso y el dolor
que su ausencia ha llegado a causarme.
La luz no ha cambiado
y a pesar de que destruí con mi duda
el delgado hilo que la sostenía
esta aun se encuentra suspendida
en medio de mis internas alturas.
Sigue siendo hoy como faro en la lejanía
que no deja que su torre sea vista.
Es esa porción de estrella perfecta
brillante, increíble
como el destello en el ojo de la bestia temible.
- El poema aun late.

Y ahora guarda un silencio que no logro explicarme
pues sé que el dolor y las dudas
cosa nula serían si la luz llegara a apagarse.
Moriría mi esperanza
cesarían las palabras
y mis pies ya no desearían ir en pos de tierras lejanas.
Aquí, sería todo.
Hoy, sería todo.
Yo, sería todo.
Mi corazón se haría pequeño
para poder abrazar esto poco que tengo
y sentirse contento.
Sólo... si la luz se apagase.
Pero no lo hace;
sigue ardiendo, expectante...
pero aun no logro comprender qué es lo que espera,
qué es lo que temo que pase.
Sigue alimentando mis sueños
y mi fe que en momentos parece acabarse.
Sigue dando sentido a mi vida
a pesar del modo fútil en que yo la dirija.
- El poema aun late.

Alfonso Ter

2 comentarios:

Deni_e dijo...

felicitaciones por terminarlo al fin! me gusta mucho como hablas de todo lo que piensas, sientes y vives!
Sabes q estoy contigo hoy y siempre aunq me hagas refunfuñar de vez en cuando jejeje te quiero muuucho

Al Ter dijo...

Gracias a ti por estar, literalmente. Perdona las molestias. Te quiero mucho!