algo se eleva en mí.
Poco a poco
como un olor delicado
va haciéndose presente;
nace desde mi inconstancia
deseando manifestarse,
alienarse completamente.
Reclama vida,
la vida que no tiene en mis adentros.
Con leves roces
va rompiendo su capullo transparente
y toca el aire
convirtiendo a mi pluma en mariposa.
Vuela del papel a mi boca,
y a modo de rezo voy dándole abrigo.
Fino verso, suave rosa
con dulzura encandila mis sentidos,
y se posa
sobre éste corazón
que rompieron la razón y el desvarío.
Con ternura sana una a una las fracturas;
me ilumina
y destruye mi silencio
con la fuerza de un latido.
Abro los ojos,
ya no está la mariposa,
sólo un verso
escrito con los restos de un capullo vacío.
Alfonso Ter

1 comentario:
Genial entrada, sublime, me encanta que no usas imágenes, creo si no tenemos una podremos conseguir mil palabras.
Espero con impaciencia tu siguiente aliento de vida.
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