A un hombre ilustre que se encontraba en su lecho de muerte le preguntaron cuál habría de ser la última enseñanza que le dejaría al mundo. El hombre, cerrando los ojos guardó silencio durante unos minutos que los millones de espectadores sintieron eternos. Su vieja y débil voz rompió de pronto el silencio al decir: Amen.
Un tenso alivio se sintió de repente, mientras que las miradas de millones se cruzaban para asentir como diciéndose - Ya nos amamos de hecho -.
- Amen de verdad - Dijo la voz firmemente. Demandando no sólo atención sino comprensión total. Y después de aspirar profundamente el hombre continuó diciendo: - Dura cosa es tratar de vivir la verdad a través de meras pantomimas. Dura cosa es pretender y simular como si la vacuidad fuera hecho y prueba de vida, porque no es a otros a quienes se engaña, sino a uno mismo. Buscar paz y aprobación a través de rimas idiotas y lizonjas enramadas es entregarse al sin sentido y a la farza.
Amen como si su vida dependiera de ello, puesto que ciertamente ese es el caso. Ya que su vida solamente podrán salvarla al ponerla en juego por la vida de aquellos a quienes todavía no aman. Den sentido a su vida no por sus sofisticadas palabras, sino por la elocuencia de sencillas acciones que declaren humildad ante los humildes, y que humillen a aquellos que se alzan en tronos de podredumbre y vanagloria. Nada recordará de éstos la historia, porque asi como los alza, así también los extermina. No hay riqueza en este mundo por la cual entregar la vida, mas entregando la vida es que es posible ver el verdadero valor de las cosas.
Encuentren la verdad que buscan entregando la propia vida...
y si derramasen sangre algun día, que sea unicamente para que de una vez comprueben que todos sangramos igual al sufrir una herida.
No se engañen ni supongan que vivir en paz se logra al estar siempre deacuerdo, puesto que vuestro corazón siempre tiende a establecer su trono en dictatoriales guaridas. Estén atentos y despiertos. Amen de verdad, eso es lo único cierto.
El hombre cerró los ojos y exhaló lo último que de él había... y se plantó en el corazón de unos pocos que aun aman todavía.
Un tenso alivio se sintió de repente, mientras que las miradas de millones se cruzaban para asentir como diciéndose - Ya nos amamos de hecho -.
- Amen de verdad - Dijo la voz firmemente. Demandando no sólo atención sino comprensión total. Y después de aspirar profundamente el hombre continuó diciendo: - Dura cosa es tratar de vivir la verdad a través de meras pantomimas. Dura cosa es pretender y simular como si la vacuidad fuera hecho y prueba de vida, porque no es a otros a quienes se engaña, sino a uno mismo. Buscar paz y aprobación a través de rimas idiotas y lizonjas enramadas es entregarse al sin sentido y a la farza.
Amen como si su vida dependiera de ello, puesto que ciertamente ese es el caso. Ya que su vida solamente podrán salvarla al ponerla en juego por la vida de aquellos a quienes todavía no aman. Den sentido a su vida no por sus sofisticadas palabras, sino por la elocuencia de sencillas acciones que declaren humildad ante los humildes, y que humillen a aquellos que se alzan en tronos de podredumbre y vanagloria. Nada recordará de éstos la historia, porque asi como los alza, así también los extermina. No hay riqueza en este mundo por la cual entregar la vida, mas entregando la vida es que es posible ver el verdadero valor de las cosas.
Encuentren la verdad que buscan entregando la propia vida...
y si derramasen sangre algun día, que sea unicamente para que de una vez comprueben que todos sangramos igual al sufrir una herida.
No se engañen ni supongan que vivir en paz se logra al estar siempre deacuerdo, puesto que vuestro corazón siempre tiende a establecer su trono en dictatoriales guaridas. Estén atentos y despiertos. Amen de verdad, eso es lo único cierto.
El hombre cerró los ojos y exhaló lo último que de él había... y se plantó en el corazón de unos pocos que aun aman todavía.
Alfonso Ter.

No hay comentarios:
Publicar un comentario