pues si no quieres salvarte
no me interesa embestirte.
Si no te aterra rendirte
no tengo deseos de vencerte.
¿Qué habría conquistado ciertamente
si al entrar en tu tierra
no hallaba a un rey decapitable?
Si el trono es inexistente
y el reino eterno menguante
entonces no hay razón para tomarle,
puesto que no habría gloria palpable
ni gozo que perdurase
si algún día traspasara
tus endebles murallas.
Dime pues ¿por qué soplas
belicosas trompetas
si tus ojos declaran
que no buscas afrenta?
Alfonso Ter

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