con cada detalle, cada oración
y cada uno de tus deseos para mí.
No estoy seguro de lo que ha de quedar
puesto que siempre creí ser invulnerable.
Pero con cada palabra
y con cada caricia
me demuestras que no es así.
Y doy gracias a Dios
por que seas tú quien al fin me desarme,
pues caer en tus manos
es volver a vivir.
Alfonso Ter
* Amore

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