ya no intento revivirlas
mucho menos conservarlas
o arar con ellas mi vida.
No creo en rimas incrustadas
ni en temores de ocre y tinta
ni en bellezas empolvadas
o encriptadas sinfonías.
Mi alma atenta escucha al agua
y al murmullo vuelto risa
al presente que se escapa
entre el perfume y la ceniza.
Le creo a la intención encarnada
a la virtud que se convida.
Te creo no por cuanto me hablas
sino por cuánto me das con tu vida.
Alfonso Ter

No hay comentarios:
Publicar un comentario