lunes, 18 de febrero de 2008

Carta imposible. *

Querida desconocida:

Saldré hoy y te encontraré. Intentaré más que nunca tener la mente abierta. Por favor, trata de abrir tu mente también. Para que me reconozcas vestiré con un detalle de color magenta y lentes oscuros, porque ultimamente el sol no me hace mucho bien. Sostendré un muy barato libro verde de esos que se rompen cuando los terminas de leer. Sé que al principio esto no tendrá importancia, pero me parecen buenos detalles para el recuerdo que tendremos depués.

Estoy seguro que al verte no tendré el valor de abordarte. Y seguiré leyendo el tonto libro que hace meses no termino de leer. Te pido por favor que no desesperes. Se paciente, ríe un poco, tómalo como un cumplido. Si me sonríes, te aseguro que me habrás convencido. Cerraré entonces el libro y trastabillando, hasia tí caminaré. Quizá te diré "Hola", y para no perder lo casual, ordenaré un mokaccino; aunque realmente no me gusta el café.

Por favor, lleva éste día una pulcera con piedras celestes. Prometo usarla para hacerte un cumplido que te hará reír otra vez. Me sentiré más seguro, y entonces, después de decirte mi nombre, el tuyo preguntaré. Aunque tengo muy mala memoria y de principio todos los nombres olvido, prometo que el tuyo con tinta indeleble lo escribiré.

Quizá para romper más el hielo me preguntarás a qué me dedico. Y esto es lo que te responderé: <<¿Te interesan mis datos? ¿Es importante mi oficio? Sería mejor que me preguntaras por aquel día que jamás olvidaré>>.
Creeme desconocida, si antes de que sea mañana alguien vuelve a hacerme esa pregunta sencilla, sin pensarlo dos veces ésto es lo que diré: <<¡Hoy es justo ese día!>>. Porque hoy será el día en que te encontraré.

Atentamente: Tu amado, desde hoy y para siempre.

Alfonso Ter

[*] "Eternal sunshine of the spotless mind" iba a la mitad, cuando me asaltó la idea de éste poema, junto con las dos primeras frases. Al terminar la película me dispuse a seguir tejiendo frases en mi libreta a la luz de mi lámpara. Fue un buen desvelo después de todo.

4 comentarios:

rappo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
rappo dijo...

I N C R E Í B L E, mejor es poesía increíble que realidad abstracta. Gracias Al por crear esta imagen de un tipo caminando por la banqueta con un libro verde, con un montón de palabras revoloteando en su cabeza, esperando ver a su amada caminando en cámara lenta.

Anónimo dijo...

Mi estimado Alfonso Ter:

Me cuesta mucho trabajo creer que en la realidad, relatos como el que cuentas en verdad existan.. qué más quisiera una persona que inspirarlos y aún más que nos pasaran.. jejee.. no he leído aún tus poemas de adolescente en los que estoy segura que escribías más con el corazón en la mano, que relatos ficticios, que tal vez me provoquen mas.. algo.. aunque claro que eso no les quita mérito a los recientes, por lo que nos quieres narrar, inspiran.. y aquí entre nos confieso que aún espero con encontrame con un "Alfonso Ter" al que le inspire relatos verdaderos.. eso sueño.

Grax por crear esa ilusión!

rappo dijo...

uuuuuuuuuuuuuuuuuuUUUUUUUUUUUUUuuuuuuuuuuuuuuuuhhhh!!!