martes, 2 de diciembre de 2008

Cartas a nadie: Adios.

Y ahora de la nada
me dices que estás feliz por mí.
Que pensaste que no podrías,
que te sorprende incluso de tí.
Y con tus palabras me felicitas
siendo que meses antes
no te atreviste a decir nada,
ni a arriesgar nada
por intentar ahora tú enamorarme a mí.

Ahora que encontré a alguien nuevo
me declaras lo que hace tiempo deseé escucharte decir.
Pero entonces no hiciste nada, y dejaste pasar tantos momentos
que deliberadamente dejé que pasaran así.
Sin estar juntos me dejaste nuevamente,
y nuevamente me duele ver que me dejes ir así;
sin exponer nada, sin arriesgarte a nada,
tras tus inocuas palabras que te brindan paz solamente a tí.

Me odio porque veo que para tí no merecí nada,
puesto que al verme perdido no viniste a por mí.
Te excusaste a tí misma para suturar tu herida
y no reparaste en haberme herido a mí.
Fui un imbécil por no quemar la esperanza,
y no echarme el cerrojo
que te mantuviera a distancia.

Pero ahora que veo que no has de entregar nada,
destruyo el deseo y toda pequeña cosa que haya quedado de tí.
Me bordearé con ladrillos de condesendencia,
y no volverás a tener certeza de mí.
Tú obtuviste tu paz con cobarde destreza,
bien... yo obtendré la mía desterrandote al fin.

Alfonso Ter

domingo, 30 de noviembre de 2008

Frase.

Cada día creo en menos cosas, pero creo más en aquellas en las que aun creo.

Alfonso Ter

miércoles, 1 de octubre de 2008

El hombre nación. [*]

No vengo de ningún lugar
ni pertenezco a ninguna parte.
No existe bandera alguna con la cual me identifique
pues ninguna de ellas refleja lo que a mi corazón es inherente.
No pienso callarme
ni pienso extinguirme.
Definitivamente no voy a amoldarme ante nada
puesto que veo cosas más allá de la masa.
Aunque para todos,
para estos,
soy un simple demente
que no sabe andar al ritmo de ésta vida.
Y no hay nada más cierto.
Por eso cierro mis fronteras
y declaro mi independencia ante esta vida,
a sabiendas de que quizá emprenda
una cruenta batalla perdida.
Pero prefiero una guerra que me de sentido
a una paz que me robe la vida.

Alfonso Ter

[*] Conocí a Bukowski, lo vi a lo lejos.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Cartas a nadie: Tus nombres.*

Conozco tanto de tí,
conozco todos tus nombres
y paso los días pensando que tú
de algún modo conoces mi nombre.
Y que sueñas con los sueños de mi sueño;
Con la tierra que no veo cuando despierto,
e imagino que ambos somos pasajeros
en un tren que no ha cruzado los desiertos.
Sueño que miras a través de esa ventana
y ves lo mismo que yo veo al salir de casa;
Que la luz del sol que ahora roza mi cara
roza la tuya diciéndote que alguien te ama.
Sueño que tú tienes guardada una libreta
llena de versos de alegría y frutos de pena,
bella poesía que sólo habita en tu cabeza
y que algún día me leerás tras la merienda.
Sueño con el día en que ya no habites en mis sueños,
y en el que yo materialice tus deseos,
cuando tu mirada que al momento es simulacro
por fin me diga elocuente "yo también te amo".
Sueño, sueño, solamente sueño
viendo tus fotos, viéndote viva en mis deseos.
Y aunque soy menos que sombra
y tú eres solamente un simple reflejo,
me aferro a lo poco que de tí tengo:
Tus nombres, tu historia y tus deseos.
Trozos de nada,
trozos de mí en el espejo.

Alfonso Ter

[*] Ilusamente a Malevolia.

Malevolia: Alfonso, muchas muchas muchas gracias!!! 
:)

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Perfecto Imperfecto. [*]

Sé bien que no viniste con la idea de encontrarme a mí,
te pido perdón por ello, pero no me declaro responsable.
Yo hubiera sido incapaz de entretejer tantas casualidades
de manera que terminaran anudando el cordón de tus zapatos.
No soy tan creativo, de hecho no me había percatado
de ese curioso patrón de colores que combina con tus labios.
Y créeme que es cierto cuando digo que no he sido invitado
a esta linda fiesta que en tu honor prepararon tus amigos.
Todos para mi son un montón de inocentes desconocidos
menos tú... por una extraña razón que aun no descifro.
¿Será posible que tú pienses lo mismo?
¿O acaso ese es el único hilo que olvidó enhebrar nuestro destino?
De ser ese el caso no le prestes tanta atención a los detalles,
pues para mi fortuna siempre llevo algo de estambre conmigo.

Puedes marcharte si quieres y dejar este momento tendido;
seguramente te espera esa persona por la que en realidad has venido,
me lo dicen tus ojos y me lo digo yo mismo...
"No puedo ser yo el dueño de ese leve suspiro
ni de esa hermosa mirada que es la perfecta entrada
para ese corazón que espera a su perfecto partido".
Lo sé puesto que tengo por bien sabido que no soy perfecto.
Sé que nunca lo he sido, solamente soy lo mejor que puedo.
Espero de verdad que eso no tenga mucho problema contigo,
como inocentemente espero que tú también desees ver lo que hay dentro mio,
que tengas las ganas, o la curiosidad... o la falta de sentido.
Espero no ser el único que ve éste inconcluso tejido.
Pero si es el caso, solamente un segundo te pido.

No voy a venderme contándote mis victorias
a modo de que en mí halles un buen partido.
Tampoco voy a prometerte ilusiones vanas
puesto que soy incapaz de tejer el destino.
Solamente quiero que veas que soy sincero cuando digo
que éste que ahora vez es el mismo que siempre he sido.
No cargo máscaras, sólo cargo conmigo...
y con ese pequeño tramo de estambre
que me gustaría compartir contigo.
Todo lo que hay en mí
es posible que no se parezca en nada
a lo que siempre has querido.
Pero es quizá por eso mismo
que yo podría ser la más grande sorpresa
que jamás has recibido.
Ser a pesar de todo lo que tengo
perfecto para ti en algún sentido;
El "Perfecto Imperfecto" que te robe un segundo
y a cambio te devuelva una vida
con una hermosura tal
que jamás pudiste haber previsto.
Podría ser...
pero el único modo de saber está en el hacer,
solamente si tienes las ganas, o la curiosidad...
o la falta de sentido para tejer conmigo
ese único hilo que olvidó enhebrar nuestro destino.
Y así compruebes de una vez
que aun yo siendo imperfecto
podría ser perfecto contigo.

Alfonso Ter

[*] Volumpte.

jueves, 18 de septiembre de 2008

Quimera (inconcluso).

Qué tal si todo fue un error,
qué tal si he vuelto a enloquecer
tras un cometa tan fugaz
que nadie ha podido ver.

Qué tal si todo mi ganar
realmente fue sólo perderme
en un vacio sideral
que tantos sueñan con tener.

Qué tal si en realidad nunca dejé de ser
esa quimera con que un día me enfrenté.
Qué tal si el tiempo al fin logró hacerme ver
que en vez de caminar todo ha sido caer.

Alfonso Ter

lunes, 8 de septiembre de 2008

La última enseñanza.

A un hombre ilustre que se encontraba en su lecho de muerte le preguntaron cuál habría de ser la última enseñanza que le dejaría al mundo. El hombre, cerrando los ojos guardó silencio durante unos minutos que los millones de espectadores sintieron eternos. Su vieja y débil voz rompió de pronto el silencio al decir: Amen.

Un tenso alivio se sintió de repente, mientras que las miradas de millones se cruzaban para asentir como diciéndose - Ya nos amamos de hecho -.

- Amen de verdad - Dijo la voz firmemente. Demandando no sólo atención sino comprensión total. Y después de aspirar profundamente el hombre continuó diciendo: - Dura cosa es tratar de vivir la verdad a través de meras pantomimas. Dura cosa es pretender y simular como si la vacuidad fuera hecho y prueba de vida, porque no es a otros a quienes se engaña, sino a uno mismo. Buscar paz y aprobación a través de rimas idiotas y lizonjas enramadas es entregarse al sin sentido y a la farza.
Amen como si su vida dependiera de ello, puesto que ciertamente ese es el caso. Ya que su vida solamente podrán salvarla al ponerla en juego por la vida de aquellos a quienes todavía no aman. Den sentido a su vida no por sus sofisticadas palabras, sino por la elocuencia de sencillas acciones que declaren humildad ante los humildes, y que humillen a aquellos que se alzan en tronos de podredumbre y vanagloria. Nada recordará de éstos la historia, porque asi como los alza, así también los extermina. No hay riqueza en este mundo por la cual entregar la vida, mas entregando la vida es que es posible ver el verdadero valor de las cosas.
Encuentren la verdad que buscan entregando la propia vida...
y si derramasen sangre algun día, que sea unicamente para que de una vez comprueben que todos sangramos igual al sufrir una herida.
No se engañen ni supongan que vivir en paz se logra al estar siempre deacuerdo, puesto que vuestro corazón siempre tiende a establecer su trono en dictatoriales guaridas. Estén atentos y despiertos. Amen de verdad, eso es lo único cierto.

El hombre cerró los ojos y exhaló lo último que de él había... y se plantó en el corazón de unos pocos que aun aman todavía.

Alfonso Ter.

miércoles, 27 de agosto de 2008

Mi silencio.

Los días, aun cuando han sido muchos
no han logrado calmar éste deseo.
A pesar de que en más de una ocasión
lo he intentado, nada fluye.
Todo se encuentra en la misma arbitraria posición
y por ende, me siento sumido en el mismo arbitrario momento.
- Éste soy yo - Me he dicho,
sin estar muy convencido al hacerlo.
Y pasan los segundos y el viejo espejo
vuelve a empañarme por dentro.
Regresa el silencio,
realmente nunca se ha ido
sigue estando interpuesto,
impidiendome concretar aquello que no he dicho
y que realmente no comprendo.
¿Por qué he debido ser yo quien cargue éste silencio?
¿Por qué mi voluntad y mi vida ya no danzan?
sino que se enmarañan en nudos inciertos.
¿Por qué no puedo desear ser otro
y serlo a partir de éste momento?
¿Dónde está la línea divisoria de la gracia?
para saber si me encuentro en el lado correcto.
¿Dónde quedó el norte y el horizonte
y la esperanza en medio de éste terrible desconcierto?
¿Dónde quedó el punto final
o el punto de inicio para todos mis hechos?
¿Dónde quedaron esas palabras que a otros dije
y que no logro decirme ahora?
¿Dónde quedé yo?

AlfonsoTer

domingo, 27 de julio de 2008

En vivo. *

Imponentes gráficos titilan ante mí
haciéndome sentir una velocidad
que me impulsa a pensar
que me dirijo a alguna parte.
Entre el tumulto y el desorden
que se sienten desde dentro,
la armonía que nos rodea
nos vuelve canto y plegarias.
Nos torna en púgnes uróboros
autoimplorando la venida
de un mismo cielo
de tan sólo seis minutos de plenitud.
No hay mayor profundidad.
No hay mayores cosas.
Todo es ésto.
Y por vez primera
escucho mi voz en otras voces
y veo mi mirar en otros ojos.
Soy el reflejo de mí mismo
entre la multitud.
Por unos pocos segunos
nuestro vacío y nuestra hambre
nos unen en éste coro
que anhela el infinito.
Somos uno en el vacío.
Como la hierva nos consumimos
entre rumbos imprecisos.
Como uno morimos.

Alfonso Ter

[*] Mientras observaba una actuación de MUSE en vivo en la TV, la idea de la ilusoria colectividad llegó, y salió con forma de poema.

miércoles, 23 de julio de 2008

Credo.

Sé que no creemos las mismas cosas,
eso no voy a discutirlo.
Pero también sé que en el fondo
todos queremos las mismas cosas.
Ese es el hilo conductor que nos une
a pesar de nosotros mismos,
hacia la verdad última;
esa que en su momento
nos hablará.

Alfonso Ter

viernes, 20 de junio de 2008

Cartas a nadie: Un momento. [*]

Sólo por un momento
al resguardo de aquellas sombras
soñé que tú eras mi esposa
y tu sobrina era nuestra hija.

Aparté unos pocos segundos
para ver esa vida hermosa
en que tú a mi lado crecías
y yo me volvía en tí una mejor persona.

Tras mirar la sonrisa de mi hija
probé de tu amor el dulce aroma.

Es tan triste contemplar mi simple vida
aferrarse aun a tu hermosa sombra.

Alfonso Ter

[*] Volumpte, fue lo que escribió esa niña en su pequeño libro de estrellas.

martes, 17 de junio de 2008

Pueril.

Hay veces en que deseo no saber nada,
ni de lo alto, ni de lo bajo, ni lo que resta.
Deseo poder cubrir mis ojos con una manta
hecha de un cosmos que me de abrigo
y no haga condenas.
Ser niño de nuevo, eso quisiera,
pero no hay fuerza que doblegue a la naturaleza,
para darme la dulce victoria en esa faena
que logre al fin relegar al silencio a mi conciencia.

Alfonso Ter

lunes, 9 de junio de 2008

Ojos de Medusa. *

Dime mi amor
cómo hago pa' olvidarte de una vez
pues ya me he dado cuenta que te sale bien
cruzar un día la puerta y no volver.
Y después
te veo andar del brazo de alguien más
con tu porte de ingrata falcedad,
y esa sonrisa que no hace mas que ocultar
al pobre tonto tu cuel intención
de correr
cuando por fin te hayas hartado de él.
Y ve, a mí me desfalcaste hasta el dolor
pero se te olvidó llevarte éste amor
que guardo con ternura. Por favor
apiádate, ven llévatelo todo de una vez
y déjame en los huesos
róbame el querer
para poder odiarte con ardor
y después, poder matarte y olvidarte al fin,
librado de tu beso hechizo ruin
cuyo sabor a fresas robó mi razón
y me hizo amante penitente.

Ya por favor
no vuelvas a sonreirle así,
que al verlos me imagino que es a mí
a quien ves
con esos ojos de medusa.

¡Ya mujer!
¡que aun no me he saciado de tu amor!
(de tu hiel)
Y aunque quiero hacerte pedazos sé
que tus cachitos podría remendar
y tejer, con tus cabellos un zarape,
pa' acabar, con éste frío y ésta soledad.
Si tengo suerte pue' que huela a tí
y en sueños vea el día en que regreses...

Aunque ésta vez
será para que te quedes aquí
y me ames para siempre sólo a mí...
y al fin
hacerte a tí la mujer más feliz...
y si no...
¡Para que de una vez me mates!

¡Ya mujer!
apiádate de mi alma por favor,
que me comen los celos al saber
que frente a mí a otro dices amar,
y otra vez, de otro tonto te apoderaste.
Y pa' acabar, te amo aunque sé que no te debo amar.
Si lo pidieras te daría el perdón
con tal de que un día a mí regreses...
y al fin me robes tiernamente.

Alfonso Ter

[*] Esta canción nació de la idea de crear una historia de esas de cantina, simples, directas y muy ardidas. Todo acompañado con un razgueo tonto y la armonía de un vil círculo de Do.

sábado, 17 de mayo de 2008

De cenizas. *

Yo voy a escribir
ese verso que sólo hable de mí,
y haré esa canción
cuya historia emancipe mi dolor.
Y veré al tiempo pasar
entre lágrimas que nunca serán.
Esculpiré mi camino al tratar
de hallar la magia que me brinde la paz.

Y con mi mano escribiré
miles de historias sobre mi caminar.
Y poco a poco entenderé
que nuestro canto es mudo en verdad.

Debo de reunir
mis cenizas que en el aire esparcí,
y hallar en mi interior
ese rostro que el mundo no conoció.
Resurgir de lo que dejo atrás;
tantas cosas que nadie entenderá.
Y emprenderé mi camino al tratar
de hallar la magia
que nos brinde la paz.

Y con mi mano escribiré
miles de historias sobre mi caminar.
Y poco a poco entenderé
que nuestro canto es mudo en verdad.


Alfonso Ter

[*] Para Aleli.

viernes, 2 de mayo de 2008

Mariposa.

Cuando bajo la pluma
algo se eleva en mí.
Poco a poco
como un olor delicado
va haciéndose presente;
nace desde mi inconstancia
deseando manifestarse,
alienarse completamente.
Reclama vida,
la vida que no tiene en mis adentros.
Con leves roces
va rompiendo su capullo transparente
y toca el aire
convirtiendo a mi pluma en mariposa.
Vuela del papel a mi boca,
y a modo de rezo voy dándole abrigo.
Fino verso, suave rosa
con dulzura encandila mis sentidos,
y se posa
sobre éste corazón
que rompieron la razón y el desvarío.
Con ternura sana una a una las fracturas;
me ilumina
y destruye mi silencio
con la fuerza de un latido.
Abro los ojos,
ya no está la mariposa,
sólo un verso
escrito con los restos de un capullo vacío.

Alfonso Ter

miércoles, 16 de abril de 2008

Pétalo. *

La linea invisible del tiempo nos roza
de un modo tan suave que no es percibido.
Esperamos atentos el momento preciso
de doblar las campanas y cerrar una era.
Llamamos al tiempo nuevo
a que por nosotros venga,
a que nos llene de esa fragancia
que dulcemente sabrá a olvido;
al perdón que nunca dimos,
al pasado en que aun vivimos.
Queremos despedirnos de todo y de todos
para irnos lejos y volver
cuando ya no seamos los mismos.
A pesar de todo
en tus ojos habitarás por siglos.
Seremos renuevos de lo que ayer no fuimos:
árboles con flor que no marchita,
que aun cuando ha caído
se conserva
entre las tiernas páginas del inmaculado libro.
Cuando te encuentre de vuelta
tu vida será mi libro,
y mi color iluminará tus tormentas.
Entre tus páginas veré el fin a mi vació
para conservar en ti
hasta el más sencillo de los detalles
que te asaltarán de golpe
cuando veas que aun persisto.
Seré árbol
y tu serás mi tierra firme
que hallaré tras el olvido.

Alfonso Ter


[*] Hay tiempo para todo y a la vez no hay tiempo para nada. Me gustaría poder escribir con la misma regularidad del principio, pero por ahora no es posible. A veces falta tiempo, aunque a mi suelen hacerme falta las palabras.

domingo, 6 de abril de 2008

Encrucijada. *

Despierta ya,
todo avanza sin piedad;
el tiempo me está comiendo.
Y yo tirado aquí,
falleciendo sin morir,
escuchando al suelo
decirme
que no hay por qué luchar,
que la historia se repite,
que nada cambiará…
Y sigo durmiendo.

Mira bien,
ese sueño es más real;
mi deseo eterno
que busca salir
destruyendo lo que hay;
mi frágil sustento
no existe.
Todo se acabará,
el silencio me lo dice.
Yo quiero algo real…
Mi fragmento eterno.

Alfonso Ter

[*] Canción en progreso. No copiar o postear. Gracias.

jueves, 3 de abril de 2008

Frase

No te contentes con nada que pueda ser conseguido, comprado o agotado en ésta vida.

Alfonso Ter

domingo, 30 de marzo de 2008

Un buen día.

Solamente te escribo deseando que tengas un buen día, con una idea que te mantenga despierta rompiendo tu calma, sin contentarte en el desespero de buscar salidas. Ni permitiendo que el paso del tiempo decida tu ritmo, o que las voces de muchos se vuelvan tu himno, sino que seas tú y tuya durante éste día: tu propia bandera, tu eterna enemiga, tu fiel compañera que te acepta y te anima. Deseo que persistas ante todo lo malo, y desenmascares lo falso que en tí pueda haberse plantado. Deseo que crezcas y brilles, no siendo fuente, sino reflejo de la luz que nunca podrá ser apagada. Deseo que decidas aprovechar tu momento, pues correrá y se ira lejos a la tierra en que todo se olvida. Pero sobre todo deseo que al final de cada día puedas decir "Hasta aquí buena ha sido mi vida".


Alfonso Ter

martes, 25 de marzo de 2008

Quizás en la otra vida.

Quizás en la otra vida sí podremos encontrarnos;
Entre el torbellino humano que hoy nos impide tocarnos,
como un golpe sorpresivo de inspiración anhelada
me hallarás en tí cautivo y yo a tí cautiva en mi mirada.
Y sabremos sin decirlo que a ese flujo hemos vencido.
Que surcamos sin navío la fría corriente del destino,
y paso a paso entre murmullos, entre extraños y vacíos,
tu inminencia tan certera me hará ver por qué es que existo.
Contemplaremos de momento diluirse el tiempo y el espacio,
en delicado rocío que tierno ha de reanimarnos.
Y al ver de cerca tu mirada, la mía veré vuelta reflejo
cantando dulce y sin palabras con el gozo que hoy no tengo.
Y quizá extenderé mi mano deseando hallarte realizada,
bast
ándome un leve roce para verte consumada.
Y no sabré tu nombre, ni t
ú conocerás el mío,
pero seremos tan ciertos, tan propios, uno mismo,
que aun sin decir nada comprenderemos el vació
y abrazaremos nuestras almas con un beso tierno y tibio...
Quizás en la otra vida sí podremos encontrarnos,
porque tristemente hoy día, conocernos fue negado.


Alfonso Ter

lunes, 17 de marzo de 2008

“Oda al tiempo, al desenfreno y a la risa”. *

Los días implacables se fueron sumando hasta formar años
La suma de esos años forjaron una vida
Y esa vida ya en lo último asemejaba una triste poesía.
El recuerdo intoxicado por el tiempo
engrandeciendo a su paso y desgastando como el polvo que marchita
que opaca, que añora sin remedio, sin respuestas
entre congeladas despedidas que un día fueron y siguen siendo
dentro de una mente que se apaga pero que aferrada nunca olvida.
Que aun desea, y al cuerpo manda ingenua a que corra de nuevo en las praderas;
pero el cuerpo ha muerto, por partes sigue vivo, y por partes va muriendo.
Y se niega, en medio del trance de la edad, en medio del sonido de metales
de relojes, de murmullos y de aves, escucha al sol rosar su piel reseca.
Duele a su paso y profundas marcas deja.
Y en la negación escapa de su cuarto, escapa de su hoguera
y vuelve a las tierras que de él nada recuerdan.
Viaja por el tiempo y el espacio que solamente él comprende
y se ve de nuevo vigoroso andando esa avenida
sintiéndose de vuelta el incógnito rey de Europa,
dueño de mil patrias, navegante insomne, caballero por excelencia.
Volvió a verse sumergido en su era de grandeza,
de amantes y juergas, desvelos y letras.
Y miró del cielo caer cual nieve sus cuartillas
conteniendo las historias y poemas que inspiró aquella faena.
Aunque olvidó la mayoría, sobre su mano se posó una simple hoja
que tenía escrito el poema más infame que en su vida escribiría:
“Oda al tiempo, al desenfreno y a la risa”.
Lo creyó olvidado y muerto en el fuego, pero no era cierto.
Sobre su mano estaba resucitado por la materia del recuerdo.
Sin quererlo comenzó a leer la oda
Y su tremendo sabor inundó su boca.
Manjar etereo de punzantes dagas;
“Oh, cuan dulcemente vil eres ahora”.
Desconoció la obra que le hablaba
con una fuerza que dolía por ser sincera.
“Obra maestra”; plagio total que le arrancó toda la gloria
Y lo dejó para siempre sumido en su miseria.
Quemó riqueza, se hizo incendiario de su propia naturaleza.
Extranjero y mezquino por excelencia.
Jamás superó aquella oda,
jamás superó su insolencia,
jamás hizo nada más grande
ni se venci
ó a sí mismo
para hacerse tras la lucha una mejor persona.
Y día a día esta fue su única historia.
Y los días implacables se fueron sumando hasta formar años,
la suma de esos años forjaron una vida
Y esa vida ya en lo último asemejaba un triste poema que leí un día:
“Oda al tiempo, al desenfreno y a la risa”.



Alfonso Ter

[*] In memoriam.

viernes, 29 de febrero de 2008

Eterno. *

Hoy es el día en que todo va a cambiar
cuando al fin llegaré donde he soñado estar
junto al hombre al que fui destinado a encarnar
paso a paso hasta llegar a la eternidad.

Y aunque llegue a caer
no dejaré a mi alma ceder.
De entre mis cenizas me alzo de nuevo.

Como un ave levantaré el vuelo
hasta fundirme con el firmamento
y tomar la gloria que sólo vi en sueños.
Aunque todo acabe yo seré eterno.

Alfonso Ter

[*] Esta es la letra de una cacion que compuse en piano. No soy músico, solamente juego con los instrumentos, y a los frutos de ese juego, les invento historias y vidas que se vuelven las letras que los acompañan.

lunes, 18 de febrero de 2008

Carta imposible. *

Querida desconocida:

Saldré hoy y te encontraré. Intentaré más que nunca tener la mente abierta. Por favor, trata de abrir tu mente también. Para que me reconozcas vestiré con un detalle de color magenta y lentes oscuros, porque ultimamente el sol no me hace mucho bien. Sostendré un muy barato libro verde de esos que se rompen cuando los terminas de leer. Sé que al principio esto no tendrá importancia, pero me parecen buenos detalles para el recuerdo que tendremos depués.

Estoy seguro que al verte no tendré el valor de abordarte. Y seguiré leyendo el tonto libro que hace meses no termino de leer. Te pido por favor que no desesperes. Se paciente, ríe un poco, tómalo como un cumplido. Si me sonríes, te aseguro que me habrás convencido. Cerraré entonces el libro y trastabillando, hasia tí caminaré. Quizá te diré "Hola", y para no perder lo casual, ordenaré un mokaccino; aunque realmente no me gusta el café.

Por favor, lleva éste día una pulcera con piedras celestes. Prometo usarla para hacerte un cumplido que te hará reír otra vez. Me sentiré más seguro, y entonces, después de decirte mi nombre, el tuyo preguntaré. Aunque tengo muy mala memoria y de principio todos los nombres olvido, prometo que el tuyo con tinta indeleble lo escribiré.

Quizá para romper más el hielo me preguntarás a qué me dedico. Y esto es lo que te responderé: <<¿Te interesan mis datos? ¿Es importante mi oficio? Sería mejor que me preguntaras por aquel día que jamás olvidaré>>.
Creeme desconocida, si antes de que sea mañana alguien vuelve a hacerme esa pregunta sencilla, sin pensarlo dos veces ésto es lo que diré: <<¡Hoy es justo ese día!>>. Porque hoy será el día en que te encontraré.

Atentamente: Tu amado, desde hoy y para siempre.

Alfonso Ter

[*] "Eternal sunshine of the spotless mind" iba a la mitad, cuando me asaltó la idea de éste poema, junto con las dos primeras frases. Al terminar la película me dispuse a seguir tejiendo frases en mi libreta a la luz de mi lámpara. Fue un buen desvelo después de todo.

domingo, 17 de febrero de 2008

Cartas a nadie: Nunca jamás. *

Desapareceré el día en que ya no me sueñes,
cuando ya no vivas por fe y el dolor te ciegue.
Las cartas que te escribí jamás las podrás leer,
mi amor verdadero y mi eterna esperanza a otro daré.

Te escudarás en tu realismo para no volver a ceder,
desechando mi rastro, ignorando mi canto
que cada noche en mi desvelo habré entonado
con el deseo inocente de inspirarte a creer.

Yo seguiré andando exista o no camino,
y todo por perdido lo daré.
Me embarcaré en mi esperanza,
ya no seré ciudadana... "yo misma" seré.

Y esa área de tu vida que para mí fue destinada
con dolientes remiendos harás que le calce bien
a aquella mujer que encontrarás extraviada
entre caóticos caminos que jamás caminaré.

No seré el complemento que esperaba tu alma,
ni me hayarás nunca en un encuentro casual.
Ya no seré sueño, ni siquiera efímera bocanada.
En mí seguiré siendo... para tí seré un "nunca jamás".

Alfonso Ter

[*] Poema inspirado como alternativa a la canción "Wait for me" de Rebecca St. James (www.rsjames.com).

viernes, 15 de febrero de 2008

Mansión Polaroid.

En fragmentos veo su vida
que se extiende vibrante
entre el tiempo y el espacio
que ya no compartimos.
Veo la sombra de su risa
y el indicio de aquel día
en que derrumbaron mis murallas
con un té desconocido.
Casi puedo oírlos
y siento tontamente que me miran
como hicieron otros días.
Y los extraño inutilmente
porque sé que volver no es su fuerte:
Iniciada su marcha
las ráfagas del tiempo
seguirán soplando
hasta separarnos completamente.
Los veo viejos
y me doy cuenta
que de nuevo han madurado.
Virtud suya el seguir su camino
proyectando gracilmente
el gozo por seguir siendo humanos
y lumbrera en mi destino.
Veo sus fragmentos
e imagino que soy yo el que los habita.
Pienso que son los cuartos
de una casa de papel;
la copia fiel de esa mansión
que se extiende cada que caminan.
Esa morada que no me pertenece
cuya pieza no me es propicia
pero que se antoja mucho más
que la totalidad de mi vida.

Alfonso Ter

jueves, 14 de febrero de 2008

Ya no creo en las palabras.

Ya no creo en las palabras
ya no intento revivirlas
mucho menos conservarlas
o arar con ellas mi vida.

No creo en rimas incrustadas
ni en temores de ocre y tinta
ni en bellezas empolvadas
o encriptadas sinfonías.

Mi alma atenta escucha al agua
y al murmullo vuelto risa
al presente que se escapa
entre el perfume y la ceniza.

Le creo a la intención encarnada
a la virtud que se convida.
Te creo no por cuanto me hablas
sino por cuánto me das con tu vida.

Alfonso Ter

martes, 12 de febrero de 2008

Reflejo. *

Desperté a oscuras
conservando la posibilidad.
Me dirigí al baño
apenas rozando,
con todo tropezando
y a tientas la puerta abrí.
Busqué el lavabo
y sobre el coloqué mis manos
justo como lo hice antes de irme a dormir.
Vi ante mí una sombra
un caos,
y después un brillo
tal como el que había soñado.
Vi sin poder ver nada
que había alguien delante mío.
Deseaba tanto la presencia de un extraño;
vivir la paradoja,
presenciar un milagro.
Deseaba al fin haber escapado,
sin salir nunca de aquí.
Deseaba tanto despierto
como al caer dormido deseando,
con temor y ansias de ver
a aquél que entre sombras
me estaba mirando.
Cerré mis ojos
y coloqué mi mano
sobre el interruptor que habría
de poner fin a todo
y marcar en mi ausencia
el inicio de una mejor era.
De golpe abrí los ojos...
y una lágrima cayó sobre el lavabo
al ver que no había nadie,
ni paradoja,
ni milagro,
solamente estaba yo
parado frente a mí
luciendo desahuciado.

Alfonso Ter


[*] Después de ver la película "El Orfanato", este poema cobró un sentido muy distinto. Lo corregí un poco, intentaré publicar solamente versiones finales, pero es inevitable la sensación de que lo escrito puede ser mejorado.

lunes, 4 de febrero de 2008

Cartas a nadie: 14*

En mi silencio no buscaba que callaras,
menos aun ser ignorado al no moverme.
No quería que me pasaras de lado
como siempre, pensando que estamos juntos,
que estamos bien sólo por encontrarnos
dentro de estas paredes.
Yo quería que me miraras
y a la vez no quería mirarme tan claramente.
Quería saber, que no estoy solo... que no lo estaba.
Quería pensar que hallaría tus brazos debajo de mí
aguardandome, mientras yo me sentía caer.
Quería decirte que te necesitaba.
Quería que lo supieras sin necesidad de palabras.
Y pasaste... y me viste... diste la vuelta y me dijiste.
"Ve a dormir que ya es tarde."
Fui a mi cuarto.
Apagué la lámpara.
Miré al techo y sentí que de mí no sabías nada;
Que en parte era mi culpa
por callar cuando no hacía falta.
Pero pensé también,
que tenemos una culpa compartida:
Yo, por no escribirte cómo es mi vida.
Tú, por no rozar mi cubierta...
y decidirte a leer entre la ausencia de mis lineas.

... descansa.

Alfonso Ter.

[*] Sin quererlo surge una serie. Seguiré sin buscarla. Dejaré que ella me encuentre.

viernes, 1 de febrero de 2008

Frase. *

El oro no vale menos sólo por caer en manos inexpertas.

Alfonso Ter

[*] Nunca lo olvides.

jueves, 24 de enero de 2008

La tregua. (relato corto)



por Alfonso Ter.



Habrían pasado ya diez minutos desde que el chico llamó para pedir un taxi que lo llevara de vuelta al hotel. Diez minutos que se sintieron tan largos como los meses que transcurrieron sin que estos enamorados se vieran, pero a la vez tan rápidos como el más furtivo de sus besos. Ante la inminente despedida, resolvieron no decirse nada con palabras; guardaron silencio, y dejaron que sus ojos hablaran por ellos, aderezando sus palabras con caricias. Se escribieron indecibles poemas sobre su piel que desaparecían cuando sus dedos avanzaba poco a poco grabando verdades indelebles en sus corazones.
Todos dormían ya en la casa de la chica. Se sentía una atmósfera de sopor misterioso, como si dentro de ese cuarto el tiempo hiciera un esfuerzo por no correr, por otorgarles una tregua para que pudieran vivir al menos una fracción pequeña del futuro que nunca sería. Era el preámbulo de su separación.
El sonido de una bocina interrumpió el sueño de la chica. ¡No podía creer que se había quedado dormida! El chico la saludó dándole los buenos días. - Ya es hora - Le dijo, incorporándose del sillón de la sala que compartió durante los últimos minutos con ella. Después de veinte minutos la tregua había terminado. El chico tomó sus cosas de la mesa, cerró la libreta en que le dibujó su casa y las partes más importantes de su vida a la chica. Ella le dijo que guardaría esos dibujos como un tesoro. El sabía que a pesar de todo y pasado un tiempo, esa libreta terminaría dentro de un cajón. Bajaron las viejas escaleras con cuidado, para no hacerlas crujir. A cada peldaño, la fortaleza iba avandonando a la chica, pero ella no quería dejarse vencer. No quería manchar con lágrimas ese momento.
Abrieron la puerta y el aire frío les dio la bienvenida mientras cruzaban el pequeño jardín de florecillas rosadas. El chofer esperaba dentro del taxi. El joven dio media vuelta y miró a la chica con la cara empapada en lágrimas, sabiendo que había llegado el momento de la despedida. - Me prometí que no iba a llorar - Dijo la chica con su peculiar acento que era sólo el indicio de todas aquellas cosas que a la larga los separarían por completo. El chico dio un paso y la rodeó abrazándola con el más sincero de sus abrazos. Sabía que era muy posible que no volviera a verla, ni a estar tan cerca como para percibir su aroma y la suavidad de su dorado cabello. Sabía que ese paso se convertiría en un continente entero, imposible de ser surcado de nuevo. Al soltarla, las lágrimas brotaron como provenientes de una fuente. Querían decirse algo, expresar todo lo que habían dejado guardado, querían atreverse a todo, aunque ya no tuviera caso. - Te amo - Se dijeron de modo casi simultaneo, mientras el chico daba un par de pasos en dirección al auto, sin quitar la mirada de esos dulces ojos que ahora luchaban por no ahogarse con las lágrimas. - Hasta luego - Dijo el joven de el modo más sincero, y supo que todo volvería a la normalidad. Que ese tiempo tan bello quedaría atrás. Que con el paso de los días, esa chica ya no lo esperaría a él en el jardín, sino que saldría a recibir gustosa a alguien más. Sabía que ella volvería a decir ese "Te amo". Subió al carro, lanzó una última mirada, y mientras el vehículo avanzaba, deseaba que algún día alguien más le dijera a él esas palabras de nuevo.

lunes, 21 de enero de 2008

iLuvU *

Control + N y pido suerte.
Tecleo un nombre y le doy Enter.
Con el Random apareces
entre miles de perfiles.

Click derecho para verte
con mucha más privacía.
Me concedes el encuentro
en tu centésima visita.

Mi puntero en tu mejilla
te digita una caricia
en respuesta a tu mirada
de dulce policromía.

Control + C y creo poseerte.
Control + V y ya te he hecho mía.
Control + P para besarte
y darte al fin la bienvenida.

@lfonso_Ter


[*] Ah qué bello es el idilio digital!
Y qué baratas son sus rosas!!!! :D

[ @--'--- x 12 = iLuvU ]

>> "El original y genuino poeta de la net!"
Gracias vecina Martier! :D

viernes, 18 de enero de 2008

Nudo corredizo.

Si en verdad me conocieras
perdonarías mis rarezas
y no dirías que te he olvidado
pues sabrías que no es así.

Te aferrarías a los recuerdos
de los días que han pasado
y del tiempo que te he dado
sólo por verte feliz.

Y si quisieras ir más lejos
pensarías en los momentos
en que te he necesitado
y no has venido a por mí.

Verías que aunque guardé silencio
y me sentí avandonado
me aferré a nuestro pasado
y te di lo mejor de mí.

Pero si no logras ver esto
ni lo nuestro, ni el pasado
y con rencor me haces pedazos
¿Qué más te puedo decir?

Pues si en verdad me conocieras
no repararías en mis ofensas
ni dirías que te he olvidado
y no tendría por qué escribir.

Alfonso Ter

miércoles, 16 de enero de 2008

Tras el delirio.

¿Llegará el día en que nos despedacemos
junto con todas aquellas dulces palabras?
¿Como por ola repentina olvidaremos
con el chasquido de la carne violentada?
¿Será posible que tras amarnos deseemos
quemarlo todo, quemarnos vivos por venganza?
Quizá ese día descubriremos
que la vida de las promesas no es muy larga.
Y después renunciaremos
a crear de nuevo vida con dos almas.
Y quedarás tú
y lo que deje de tí.
Quedaré yo
y lo que quede de mí.
Tras el delirio
me diré que sigo vivo...
aunque ya no sea así.
No volverá a ser así.

Alfonso Ter

martes, 15 de enero de 2008

Cartas a nadie: Soneto *

Mi muñeca aun sigue atada
tras no poder hacer nada
por sortear la última sílaba
de ese verso que inspiraste.

Trato de ser positivo
y creo que te soy esquivo
o que el rastro has perdido
de las migas de mi alma.

Mi ilusión sigue aferrada
tras esa corazonada
propulsora de palabras.

Ahogo en tinta tu vacío
y sorteo las marejadas
que tú aun no me has escrito.

Alfonso Ter

[*] El primer intento de soneto que consigo terminar.

lunes, 14 de enero de 2008

Fragmento de nada. *

¿Qué es lo que piensas de mí
cuando me ves pelear
con los demonios dentro de mí?

¿Por qué aun sigues aquí?
Todos se han ido ya.
¿Qué es lo que has visto en mi porvenir?

Alfonso Ter


[*] Este par de estrofas han rondado mi mente largo rato. No sé si se trata de un poema, o del coro de otra canción mutista, o de un mero simulacro. Es posible que lo descubra en estos días.

lunes, 7 de enero de 2008

Desnudo. *

Una a una se apagan las luces que antes seguí.
Poco a poco la obscuridad gana terreno dentro de mí.
Mientras pendo del hilo que se fue tejiendo con lo que creí,
y se va desgastando con ésta duda que cada día crece en mí.

Y yo estoy aquí desnudo ante tí.

Me has quitado la máscara que usé para poder existir
y me muestras lo que nunca nadie pudo ver de mí.
Mientras pendo del hilo que se fue tejiendo con lo que creí,
y se va desgastando con ésta duda que cada día crece en mí.

Y yo estoy aquí desnudo ante tí.

Alfonso Ter

[*] "Desnudo" realmente es la letra de una canción que escribí junto con mi amigo Diego (el cual hizo la música) hace cuatro años aproximadamente, aunque la letra por si sola no podrá nunca hacerle justicia a la canción original. La posteo ahora porque, curiosamente, cuando la escribí no reflejaba el momento que me encontraba viviendo. Ahora la historia es muy diferente. El texto me alcanzó después de un tiempo.

domingo, 6 de enero de 2008

Ensayo sobre el hambre.

¿Qué hay tras la esperanza? Aquello de lo cual la esperanza humana es su mera sombra, esto es, la verdad.

Déjame explicarlo más claramente.

El hambre, la capacidad de degustar, la debilidad causada por la hambruna, el placer al comer, todos estos, se deben al hecho de que la comida existe, y a su estrecha relación con nuestra sustentabilidad. En un sentido, el tener hambre (un hambre física, no conceptual), este primer nivel de vacío, de deseo de satisfacción, de capacidad y necesidad para satisfacerlo, nada sería, incluso no existiría si la comida no existiera en nuestra realidad. Pero como existe y parte de nosotros se debe a ella, la esperamos. El hambre (moderada o desesperada en tiempos de guerra) es esa esperanza (en una metáfora muy vaga).

Si no hubiera comida, el hambre no existiría.

La comida -siguiendo esta misma línea de pensamiento-, es una imagen de otra cosa más grande, viene a ser su sombra. El comer es la sombra patética de la saciedad, una que es inalcanzable en el plano terreno, dado que siempre debemos de seguir comiendo para vivir. El estado alcanzado al saciar nuestra hambre sólo permanece por un momento, largo o corto, que nos hace saber de manera velada lo que se siente estar en independencia; ser humano inmortal con la panza llena.

Ese conocimiento de inmortalidad -que es muy vago-, nos remite a una verdadera inmortalidad total del individuo. Una inmortalidad que se nos presenta como un mero esbozo, como una sospecha, como un deseo que se traduce en el 'nunca volver a tener hambre'. De ahí se desprende la existencia del principio verdadero que sustenta el hambre en si: “El hombre, en un plano ajeno a este, será saciado para siempre”. Esa es la verdad.

La espera en pos de ese momento eterno es lo que hay escondido tras cada bocado.

Alfonso Ter

martes, 1 de enero de 2008

Poema de noviembre.

I

Navegué toda la vida en un mar de ojos esquivos
de mentes silentes y voces de muerte.
Anduve entre polvo y arena que eran yo mismo,
perdido y vacío con un hambre perenne.
Con mi corazón ahogado por las lágrimas que caían,
pesadas, junto con mis viejos dichos
que en momentos congelados flotaban marchitos
hablando de una vida solitaria
desgarrada por la huída.

Busqué con mis manos asirme de algo;
callar con caricias mi canto doliente,
y beber de otras bocas el fluir de mi fuente
buscando entre muertos al dueño de mi nombre.
Tras mil brillos fugaces de embriaguez insolente
y entre bailes menguantes de entrega inconsumable.
Me vi vacío, me vi inconstante, de frente a mí mismo
dentro de esos ojos que decidieron mirarme.
Y animaron a una boca a pedir un poema
que no estuviera hecho de figuras etereas.
Movieron unas manos, no para buscar otro cuerpo
sino un corazón hablante que confesara en silencio:
"Yo también lo siento".
Formar así una complicidad explícita
en pos de una búsqueda que no pueda borrar ni el cansancio ni el tiempo.
Te hallé a tí, y ansiosa inquiriste de vuelta diciendo:
¿Qué hay de aquella persona que antes habitó tu cuerpo?
¿Qué fue de aquel viejo amor que fulgente alumbró tu sendero?
¿Qué hay del pasado y de todas sus flores
dignas hoy de alegrías inconsumibles entonces?

Confesé confrontado que hablé apasionado
de la gloria inherente a una guerra invisible.
Que proferí voces de vida de tierras lejanas
las cuales aun no ha conocido mi mente.
Que me vestí de arquetipo de piadoso imbatible,
de valiente en campaña que lucha por la perfecta causa.
Confesé con vergüenza que inspiré a millares
con vivas palabras que en mi ya eran historia.
Pues mi pasión fue quebrada,
mi inocencia abusada
y mi amor descarnado con inocua violencia.
Confieso que mi batalla no la perdí por la fuerza,
sino por el miedo insondable que tras la victoria me asecha.
Confieso que dentro de este mar fulminante
temo encontrarme con la perfecta presencia;
Compromiso absoluto de amistad incorrupta
que es crisol para el alma que ante tí se desnuda.


II

- ¿Qué fue del poema que una vez me contaste?
Tu certera pregunta incendió mi lumbrera;
- El poema aun arde.
Destruí el rostro de niño tratando de sofocarle.
Con mis palmas desnudas quise destronar la llama,
y tras ser malherido intenté no mirarla.
Mientras mi sombra interna engullía al paraíso
dado como dominio a este pobre mendigo.
- El poema aun arde.


III

A pesar del dolor y del paso del tiempo
no ha dejado de iluminarme.
Esa luz muda que me cantó versos de consuelo,
llenos del amor, que trajo una paz increíble
siguen estando tras todo el peso y el dolor
que su ausencia ha llegado a causarme.
La luz no ha cambiado
y a pesar de que destruí con mi duda
el delgado hilo que la sostenía
esta aun se encuentra suspendida
en medio de mis internas alturas.
Sigue siendo hoy como faro en la lejanía
que no deja que su torre sea vista.
Es esa porción de estrella perfecta
brillante, increíble
como el destello en el ojo de la bestia temible.
- El poema aun late.

Y ahora guarda un silencio que no logro explicarme
pues sé que el dolor y las dudas
cosa nula serían si la luz llegara a apagarse.
Moriría mi esperanza
cesarían las palabras
y mis pies ya no desearían ir en pos de tierras lejanas.
Aquí, sería todo.
Hoy, sería todo.
Yo, sería todo.
Mi corazón se haría pequeño
para poder abrazar esto poco que tengo
y sentirse contento.
Sólo... si la luz se apagase.
Pero no lo hace;
sigue ardiendo, expectante...
pero aun no logro comprender qué es lo que espera,
qué es lo que temo que pase.
Sigue alimentando mis sueños
y mi fe que en momentos parece acabarse.
Sigue dando sentido a mi vida
a pesar del modo fútil en que yo la dirija.
- El poema aun late.

Alfonso Ter